La fragilidad

Hay casas —y también hay obras— en las que uno entra con la certeza de que algo se va a mover adentro. Algo imperceptible y profundo: serio, absurdo, hilarante y triste al mismo tiempo. La fragilidad de las casas, escrita y dirigida por Victoria Almeida, es todo eso: una comedia feroz y entrañable, donde se llora de risa.

Cassandra —una especie de Casandra rioplatense con los pies en la tierra y la cabeza en llamas— recorre las casas de su vida como si fueran estaciones de un tren emocional que descarrila con elegancia. Cada hogar es un vínculo, y cada vínculo, una bomba de tiempo tanto emocional como cómica. La infancia con su ternura absurda. El amor con su ridículo coreografiado. La adultez con sus muebles mal armados y sus silencios compartidos. Pero todo contado con una lucidez tan ágil que uno no sabe si reír o aplaudir primero. Y suele hacer ambas cosas.

Guadalupe Docampo encarna a Cassandra con una mezcla precisa de timing cómico, vulnerabilidad feroz y capacidad acrobática —literal y emocional—. Es el tipo de actriz que puede sostener una escena entera con un solo levantamiento de ceja o derribarla con un suspiro. Y si la escena se rompe, mejor: ahí es donde emerge la comedia física, el gesto desmedido, la torpeza exacta, el caos con partitura. El elenco que la acompaña —Facundo Livio Mejías, Julián Rodríguez Rona, Irene Vivanco— no secunda: compone con ella un cuerpo escénico colectivo que canta, actúa, gira, suspende y sostiene. Cada uno aporta ritmo, humor, presencia y una musculatura teatral donde el cuerpo dice tanto como la palabra.

La dirección de Almeida abraza el desborde sin perder el centro. La puesta es lúdica, pero precisa: hay acrobacia aérea que no adorna, sino que empuja la historia; música en vivo que no acompaña, sino que interviene; proyecciones que no ilustran, sino que interpelan. Como si una caricatura se hubiera fundido con un filósofo griego y juntos se instalaran en una sala de teatro a construir una biografía hecha de retazos, objetos huérfanos y emociones filosas.

Pero debajo de las carcajadas —y hay muchas, lúcidas, bien construidas, de esas que te hacen reír con todo el cuerpo— se esconde una reflexión honda sobre los vínculos, el deseo de ser querida, la imposibilidad de habitar del todo, la fragilidad de construir algo con otros sin saber bien con qué materiales contamos. Ahí aparece lo más teatral de la obra: esa capacidad de hablar en serio, con risas, a través del juego. De permitir que lo gracioso y lo dramático coexistan en el mismo gesto. De convertir lo íntimo en farsa y la farsa en espejo.

La fragilidad de las casas no le teme al absurdo, ni a lo cursi, ni al vértigo. Se permite cambiar de tono, desarmarse, burlarse de sí misma, y eso la vuelve inolvidable. Es como una casa construida con materiales encontrados: ninguna pieza es perfecta, pero todas son necesarias, y juntas terminan levantando una estructura única e irrepetible.

Cuando la obra termina, lo que queda no es solo el estruendo de los aplausos bien ganados, sino una risa que se alarga como eco, como abrazo. Una alegría rara, íntima, parecida a la que deja una conversación inesperada que toca justo donde no sabías que dolía, porque acabás de vivir algo profundo disfrazado de chiste. Y tal vez ahí resida su verdadera potencia: en mostrar que lo más firme puede brotar de lo quebradizo, que hay temblores que no derriban, sino que afianzan. Que lo vulnerable, bien contado, puede convertirse en la base más resistente.

 

Sábados a las 21.30 y domingos a las 20 horas.

Teatro Armenia: calle Armenia 1366.

Entrada general: $18.000.

Estudiantes y jubilados: $12.000.

Promoción: 4 entradas por $36.000.

En venta por Alternativa Teatral

Ficha técnico artística

Autoría: Victoria Almeida, Dramaturgia: Victoria Almeida. Actúan: Guadalupe Docampo, Facundo Livio Mejías, Julián Rodríguez Rona, Irene Vivanco. Vestuario: Antonela Fucenecco. Diseño sonoro: Leonardo Checchia. Diseño De Acrobacia: Daniel Licandro. Realización de escenografia: Martin Ganem. Música original: Julián Rodríguez Rona. Diseño De Iluminación: Jorge Pastorino. Fotografía: Pablo Ponzinibbio. Diseño gráfico: Patricio Vegezzi. Asistencia de dirección: Pablo Ponzinibbio. Prensa: Marcos Mutuverría. Producción: Pablo Ponzinibbio. Producción general: Horacio David, Marcelo Melingo. Dirección: Victoria Almeida.

Duración: 70 minutos

Clasificaciones: Teatro, Presencial, Adultos.