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La espera como veredicto
Un hombre arroja cartas al fuego. Miles de palabras escritas a mano, súplicas dirigidas a Stalin, declaraciones de lealtad que nunca llegaron a destino. Las llamas consumen el papel mientras el prisionero alimenta la hoguera sin mirar lo que destruye. Es 1937. Sergei Loznitsa muestra Dos Fiscales con esta imagen: un sistema que quema la
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Todo mi cuerpo
Hay obras que no se limitan a ocupar un escenario: lo convierten en un territorio que respira, tiembla y se contrae, como si lo que allí sucede no fuera representación sino presencia. Todo mi cuerpo pertenece a la noche habita esa zona indefinida donde el teatro abandona la narración y se transforma en un acto
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La moribunda
Vuelve a escena como un animal que, lejos de haberse domesticado con el tiempo, conserva el filo de su mordida. Nacida en la Buenos Aires subterránea de los años 80 y 90 —ese territorio donde Alejandro Urdapilleta y Humberto Tortonese convirtieron el escenario en laboratorio de excesos, insolencias y ternuras torcidas—, la obra regresa bajo
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Fuera de temporada
Hay relatos que no buscan explicar ni cerrar. Se limitan a plantar una pregunta en el centro del silencio, y dejar que respire. Fuera de temporada, de Stéphane Brizé, pertenece a esa estirpe cada vez más infrecuente que confía en el poder de lo no dicho, en la textura de lo ambiguo, en la vida
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Habitación Macbeth
Por Diego Mandelman La escena es mínima, pero lejos está de ser vacía: hay saturación pulsional. No hay actuación. Hay una onda representación de los personajes como residuos psíquicos de una civilización. Pompeyo Audivert es Macbeth, Lady Macbeth, las brujas y el rey. Todos emergen del mismo cuerpo. Son fragmentos de un sujeto escindido, atrapado en
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En el borde de una cama
Hay espacios que no olvidan. Lugares que parecen solo un descanso en la ruta, pero guardan el calor de una época, el eco de un territorio roto. En cada lugar del mundo, en este instante, sucede ahí: en el borde de una cama donde todo parece detenerse, pero en verdad todo empieza a caer. Es
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La fragilidad
Hay casas —y también hay obras— en las que uno entra con la certeza de que algo se va a mover adentro. Algo imperceptible y profundo: serio, absurdo, hilarante y triste al mismo tiempo. La fragilidad de las casas, escrita y dirigida por Victoria Almeida, es todo eso: una comedia feroz y entrañable, donde se
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Banegas es Molly Bloom
Desde lo más hondo del flujo de conciencia —ese río interior donde no hay signos de puntuación ni relojes ni pausa—, una mujer habla. No a alguien. No con alguien. Habla consigo. O con la memoria. O con el cuerpo. Lo hace como quien desentierra palabras para no fosilizarse en el silencio.Y es Cristina Banegas
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Memorias
En un rincón donde los cuerpos tiemblan de memoria y la palabra se vuelve eco de lo no dicho, dos figuras se encuentran después de un cuarto de siglo. No es un reencuentro: es una detonación lenta. En Memoria de un crepúsculo, versión porteña de la obra original Dusk Rings a Bell del dramaturgo estadounidense
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La lengua es un músculo
En lo alto de un cerro, donde los pájaros no llegan y el eco se aburre de escucharse, un hombre lleva 24 años encerrado. La casa, antigua y heredada, parece suspendida en el tiempo: un mausoleo familiar donde el polvo dialoga con las ideas. Allí, entre decenas de libros y papeles amarillentos como dientes de









