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Sonia
Respira. No llora: guarda el aire. No recuerda desde cuándo está ahí. A las cinco se despierta. Café aguado, nada más. El hambre la acompaña hasta el mediodía. Cuando llega Checho, cambia el clima. Dios, le dicen. Si le sostiene la mirada, sabe lo que viene. Barre, cose, baila, sangra, duerme: repite. El calor duele;
