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Juventud, divino tesoro
Entre los quince y los veinticuatro años debería abrirse un tiempo de aprendizajes. En esta etapa suelen —o solían— aparecer los primeros empleos, proyectos que empiezan a dibujar algo parecido a un futuro. Sin embargo, una parte significativa de esa generación permanece detenida en un espacio intermedio, donde no hay aulas ni contratos, donde la
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San Martín
Cada 17 de agosto, la Argentina detiene su pulso para recordar a José de San Martín, el Libertador, aquel que no sólo cruzó los Andes, sino que, sobre todo, imaginó una América Latina emancipada de todo yugo extranjero. Su vida fue la de un hombre que entendió que la independencia política debía ser inseparable de
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Los comedores de papa
Por D.M. No entendía por qué mi abuela lloraba mientras las pelaba. Yo tenía ocho años y pensaba que, igual que la cebolla, aquel tubérculo expulsaba un vapor invisible capaz de obligar a las lágrimas a salir. Me acerqué a la mesa, y sus manos estaban hundidas en un cuenco de agua, donde las giraba
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Todo mi cuerpo
Hay obras que no se limitan a ocupar un escenario: lo convierten en un territorio que respira, tiembla y se contrae, como si lo que allí sucede no fuera representación sino presencia. Todo mi cuerpo pertenece a la noche habita esa zona indefinida donde el teatro abandona la narración y se transforma en un acto
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La moribunda
Vuelve a escena como un animal que, lejos de haberse domesticado con el tiempo, conserva el filo de su mordida. Nacida en la Buenos Aires subterránea de los años 80 y 90 —ese territorio donde Alejandro Urdapilleta y Humberto Tortonese convirtieron el escenario en laboratorio de excesos, insolencias y ternuras torcidas—, la obra regresa bajo
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Fuera de temporada
Hay relatos que no buscan explicar ni cerrar. Se limitan a plantar una pregunta en el centro del silencio, y dejar que respire. Fuera de temporada, de Stéphane Brizé, pertenece a esa estirpe cada vez más infrecuente que confía en el poder de lo no dicho, en la textura de lo ambiguo, en la vida
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Hundirse
A 2.500 metros de profundidad, donde la luz no llega y la presión podría aplastar un submarino mal diseñado, un equipo de científicos del Conicet —ese organismo público que sobrevive entre la desidia y la excelencia— descubrió una estrella de mar robusta y color naranja que alguien apodó, con humor argentino, “la estrella culona”. A






