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La pedagogía del escarnio
No se condena un acto específico: se disciplina una intención. No se debate una idea aislada: se castiga una subjetividad. Así, más allá de lo dicho o pensado, se sanciona a quien se atreve a existir y expresarse fuera de los límites impuestos por el sistema de poder vigente. Esta semana, Julia Mengolini fue víctima de
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La fragilidad
Hay casas —y también hay obras— en las que uno entra con la certeza de que algo se va a mover adentro. Algo imperceptible y profundo: serio, absurdo, hilarante y triste al mismo tiempo. La fragilidad de las casas, escrita y dirigida por Victoria Almeida, es todo eso: una comedia feroz y entrañable, donde se
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La sentencia
La condena a Cristina Kirchner marca algo más que un capítulo judicial: es también el síntoma local de una transformación global más amplia. Desde hace más de una década, las democracias liberales atraviesan, en todo el mundo, un proceso profundo de mutación. La política ya no se juega solo en partidos, programas o liderazgos carismáticos.
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Los secretos que ocultamos
Hay ficciones que no buscan gritar, sino insinuar. Historias que no estallan, sino que se filtran como humedad por las rendijas invisibles de una casa prolija. Así avanza Los secretos que ocultamos, la miniserie danesa creada por Ingeborg Topsøe y dirigida por Per Fly: no como un trueno, sino como un rumor persistente, un temblor
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La cara de las mascotas
Algunas personas se parecen a sus perros. Otras a sus gatos. Hay quienes adoptan un loro y se les va llenando el tono de un silbido inconfesable. No es solo un gesto. No es la correa que caminan juntos, ni la bufanda compartida, ni el mismo bostezo perezoso bajo el sol del mediodía. Es otra
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El tiempo se hizo eterno
La tarde santiagueña del domingo 1 de junio de 2025 ofrecía un cielo de plomo, espeso, casi pegajoso, testigo mudo de la tensión que se masticaba. El sol, un yunque incandescente, martillaba sobre la piel, y cada gota de sudor era una perla amarga, condensación de la angustia y la esperanza que se jugaban el
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Banegas es Molly Bloom
Desde lo más hondo del flujo de conciencia —ese río interior donde no hay signos de puntuación ni relojes ni pausa—, una mujer habla. No a alguien. No con alguien. Habla consigo. O con la memoria. O con el cuerpo. Lo hace como quien desentierra palabras para no fosilizarse en el silencio.Y es Cristina Banegas






